VIAJE INTERIOR (Anexo): Hoya de Huesca
Una ola de calor no es buen momento para ir a la Hoya de Huesca, pero uno viaja cuando puede, no cuando quiere. Tengo dos días y un objetivo claro: dos estaciones abandonadas. Me encantan los Mallos de Riglos, me encanta el castillo de Loarre, pero no puedo subir tan arriba (en este viaje) porque me quedo en la llanura, o en las primeras colinas, pero las sierras de los Pirineos solo las veré a lo lejos. Una gran pena, pero lo primero es lo primero: no quiero volver a casa sin unas fotos que si no hago ahora no sé cuándo podré hacer, porque luego ya estoy ocupado con otras cosas hasta septiembre. Así que tengo que salir pronto para evitar el calor en la medida de lo posible, y luego intentar no perderme por los caminos sin asfaltar y las pequeñas carreteras comarcales. Al final consigo llegar a las estaciones y puedo hacer fotos. No tantas como me gustaría y no en el momento del día en que me hubiera gustado hacerlas (demasiada luz), porque el final de la tarde es siempre mucho mejor, solo que al final de la tarde yo ya tengo que estar en Zaragoza, y al día siguiente de vuelta a casa. Uno hace lo que puede, no lo que quiere, lo digo siempre...







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